sábado de madrugada... (vamos, ya en el domingo)... 2:50 horas... (¿no os decía que ya era domingo?)... estaba yo disfrutando de un bonito y reparador sueño... (bonito era, aunque no lo recuerdo, y es que digo yo... si no es una pesadilla, un sueño es bonito ¿no?)... when de repente un estruendo me sacó de mi placidez... del susto me iba yo a colgar de la lámpara, pero mi mente (que parece que no, pero lo es...) es muy ágil, y pensó rauda y veloz en dos "pequeños" inconvenientes: por un mi agilidad felina ya no es lo que era, y me iba a resultar difícil el alcanzar de un salto la lámpara... y en segundo lugar esta lámpara ya no es como las de antes, y no iba a poder aguantar el peso de este cuerpecito serrano (¿dónde han quedado esas lámparas que aparecen en las películas que son capaces de aguantar el peso de media escuadra de gastadores de los mosqueteros?)
Pues a donde iba... que mis sinapsis derivan mucho últimamente... el estruendo procedía de una puerta metálica de un almacén que se encuentra justo bajo mi habitación...
Al instante me vino a la mente (la cantidad de cosas que soy capaz de pensar en un momento... asombrado me hayo!) el robo que tuvimos en casa hace unos años... y el intento de robo que frustré (del mismo gachó, manda coj...) poco tiempo después, justito tras salir de la cárcel por el anterior robo (manda más coj... todavía eso...)
Entonces pensé que iban a robar abajo. No es que me caigan especialmente bien (bastante porcul...) han dao como para ganarse mi cariño. Pero me habían despertado, y eso si que me cabrea...
Hete aquí que nos juntamos toda la familia mirando por la terraza para ver al interfecto... que, obviamente, paró su escandalera al escuchar la nuestra.
Al final parece ser que fue el hijo de unos vecinos, que venía "cargaíto" y decidió que la culpa de sus males era de la puerta en cuestión... cosa que espero no vuelva a suceder... o lo voy a canear!!
Así es como volví de Asturias aquel año. Hice el trayecto Cangas de Onis - Cádiz-Cádiz en 12 horas justitas... de 7:30 de la mañana a 19:30. Ese fue el lapso de tiempo que transcurrió entre terminar de meter el equipaje en Cangas a empezar a descargarlo en Cádiz-Cádiz.
Por una de esas vicisitudes del tiempo hice el viaje sólo en el coche. No es que me importe, la verdad. Me gusta conducir a mi aire y escuchar música mientras lo hago, también a mi aire. Y eso suele chocar con los deseos de quien viaje al lado, o incluso con los míos propios, ya que es difícil conversar y tener la música puesta a un volumen "adecuado" (ese volumen es cuando ya casi ni escucho mis pensamientos y simplemente fluyo por la carretera con el coche...)
Si tenemos en cuenta que el mapa decía que ambos puntos, de inicio y fin, estaban separados unos 1.200 km por esa ruta, y que tardé 12 horas, se puede deducir que la velocidad media fue de 100 km/h, sin incluir las paradas (tres: desayuno, comida y café, coincidiendo con los repostajes).
Verdaderamente no iba solo en el viaje, aunque sí en el coche, porque mis amigos E y J iban en el suyo y acordamos que me servirían de guías en la zona de Madrid (yo conduciendo y las ciudades grandes y alrededores somos incompatibles determinados), ya que ellos tenían más experiencia en aquella zona (he de recordar que no habían navegadores en esa cercana época -al menos yo no lo tenía-).
Casualmente su intermitente dejó de funcionar durante toda la Comunidad de Madrid (desde la salida del tunel de Guadarrama hasta el límite con la provincia de Toledo), lo que convirtió mi persecución en algo sumamente "interesante"... acabé atacado!
Además, ese viaje se caracterizó por que, al no tener posibilidad de escuchar algo que no fuese la radio (CD estropeado; ver post anterior) me fui escuchando las noticias locales de todas las comunidades por las que pasaba (Asturias, Castilla y León, Madrid, Castilla La Mancha y, finalmente, Andalucía). Creo que no lo he hecho nunca desde entonces! Verdaderamente era curioso comprobar las diferencias que había entre lugares y sus noticias (no me preguntes que noticias era... hace más de 3 años de eso!)
Otra cosa que tengo clavada en la mente era el ir desayunando en el coche galletas Digestive y mini-tetrabricks de zumo... cruzando los Picos de Europa... por la autopista, y a la velocidad del sonido... (véase el recurso "literario": la velocidad del sonido es de unos 340 m/s, y yo iba a la décima parte de la misma -120 km/h)
Conduciendo a 34 m/s y escuchando esta canción de Coldplay...
Por cierto... ésta ha sido la última canción que he escuchado hoy en el coche...
Por fin me decidí... a veces me acusan de ser muy precipitado en las cosas... otras de tomármelo con demasiada calma... y creo que esta vez ha sido de las segundas, quizás podría decirse que la calma fue excesiva... total, solo he tardado 3 años en pensárlo!!
Y es que para ciertas cosas soy muy exigente... aunque para otras no lo sea en absoluto... existe la duda de si tengo criterio... y yo creo que si (para eso opino yo... que para llevarme la contraria seguro que salen voluntarios/as)
Yo tenía claro lo que quería, el problema era que no le asignaba una "forma" a lo que quería... por lo que al existir una plena indefinición de lo deseado... pues como que no, que no lo adquiría...
Y es que normalmente soy muy impulsivo cuando me gusta algo, o cuando quiero algo que se relaciona con mis gustos... entonces no me paro en cavilaciones, simplemente me miro el bolsillo y me pregunto si puedo (monetariamente), la segunda pregunta accede al si "debo" (en conciencia). Hay veces que me gusta... que puedo (económicamente)... pero qne no adquiero porque mi "pepito grillo" particular me indica alguna objeción de tipo moral (si, tengo de eso). En tal caso me abstengo de adquirirlo ya que va en contra de alguno de mis principios (y si, de eso también tengo).
Esta vez podía y no existía ningún impedimento de tipo moral, es más, era una necesidad desde el punto de vista práctico (era sustituir algo roto), pero, asombrosamente, no encontraba nada que satisfaciera mis exigencias, y es que quería que fuese algo de un precio adecuado (a pesar de que estuve mirando de otros precios mucho más estratosféricos), y que cumpliese mis requisitos de calidad.
Y, si no os habéis perdido aún, os estareis preguntando... y de que leches está hablando Alter dando tantas vueltas???
Pues sucedió hace tres años, en Asturias, que un mal bache echó a perder el brazo que introduce el disco en el lector de CD de mi coche paterno, con el que me fuí de viaje al haber convertido un conductor despistado el mío en un coche un metro más pequeño que cuando me lo compré (hacía un mes escaso de eso...)
Obviamente se imponía un arreglo del mismo. El problema empieza cuando voy al concesionario Nissan correspondiente y me dicen que la radio es de una marca francesa (Clarion), y que tienen que mandarla allá para que lo vean y arreglen... y como que no me apetecía nada estar un tiempo sin escuchar siquiera la radio (alguna vez he de contar mi viaje de vuelta desde Asturias hasta mi Cádiz de mis amores, en 12 horas, yendo solo en el coche y con solo la radio como compañía)
Entonces toca plantearse la opción B, sustituir la radio. ¿Cual es el problema? la radio está integrada en el salpicadero, con lo que no es un tema tan sencillo de resolver. Había que sustituir parte del salpicadero por una pieza que admitiese una radio de tamaño estándar.
Y luego viene la opción peliaguda, la que me ha tenido esperando 3 años de cavilaciones: quería una radio que leyese mp3, pero no solo disco, que no se me acabase la capacidad de música (es habitual que te dejes olvidado el disco en la radio... y que ahí se quede semanas, asi que si me dejo algo puesto, pues que no se repita una canción en esas semanas), que fuese de una marca reconocida (el coche tiene 6 altavoces, asi que quería algo que estuviese a la altura) y que el precio fuese ajustado.
Y este verano me lié la manta a la cabeza. Le tocaba la revisión anual al coche de mi padre (la sexta), le acababa de cambiar las ruedas y le había puesto un manos libre fijo, así que le faltaba la guinda: la radio.
Dicho y hecho: llamé al taller para pedir cita durante las vacaciones, y avisé que me tuviesen preparada la pieza del salpicadero para ese día. Y el día de antes me fuí a comprarla a un Hiper del ramo. Dentro de lo que había escogí un modelo que me gustó, que tenía una conexión USB frontal, pero de tamaño estandar, para poder conectar un lapiz de memoria USB directamente.
También compré un lapiz de memoria de 2 GB, cantidad suficiente para meter una buena cantidad de canciones en mp3, escogidas según el criterio del "vámonos-que-nos-vamos". Es decir, al principio escogiendo, y luego al final volcando carpetas enteras de música. Pero partiendo de que salían de mi carpeta denominada "si", que son canciones que he escuchado, y que me gustaron cuando las escuché. Así me aseguraba de no meter canciones que no me gustasen (aunque no existe la certeza absoluta de que eso no llegue a ocurrir)
Y he decidido hacerme un propósito, de esos que son tan laxos que luego incumples sin cargo de conciencia, y es el usar la última canción que escuche antes de apagar el coche para hacer un post diario... o cuasi-diario... poniendo las sensaciones que te causa esa canción, o si te trae algún recuerdo...
Es el caso de esta noche. Una canción antigua (más incluso que yo), de la cual casualmente estuve hablando con una amiga hace pocas jornadas...
La canción es del año 1966... y es de un grupo pop español puntero por aquella época (me lo han contado, yo no había nacido...). Y aún así, me trae recuerdos, no por lo que haya vivido mientras la escuchaba (que podría) sino por lo que la canción cuenta... recuerdas tu primer amor (¿os habéis dado cuenta que el primer amor siempre es pretérito?)... a esa chica a quien besaste... aquella a quien amaste... te asaltan pensamientos de quien/como será la próxima chica a quien besarás... a la que amarás...
Te asaltan pensamientos sobre las imágenes que viste antes en el retrovisor. Ese coche que llevaba a esa familia. Él, conduciendo. Ella, junto a él, hablando por el móvil. El niño, detrás, suelto, jugando y fijándose en viandantes, conductores, coches y motos... y todos en sus burbujas indepientes, dentro de la burbuja más grande que es el coche.
Es lo que tiene el ser un ojo ajeno que ve una escena al vuelo. Te da una imagen... un instante en la vida de alguien... Te permite montarte tu historia y olvidarte de ella en cuanto te cruza por la mente algún nuevo pensamiento... alguna nueva idea... algún viejo recuerdo... mientras tú te tomas tu sorbito de abstracción... servida en mp3
Retomando la ruta gastronómica por los restaurantes y ventas de la provincia, este domingo se visitó la venta sita en los Altos de Lomopardo, pedanía de Jerez.
Primero hay que situarse para llegar... y verificar que la información proporcionada por el navegador sea fiable...
Hay algunos imponderables, como encontrar una carretera cortada porque el Guadalete decide que su cauce no es suficiente para evacuar todo el agua que lleva...
Se puede tomar un entrecot a la pimienta...
Unos lomitos de venado al oloroso
Y los postres... ay la perdición de los postres!!
Fuimos 8 personas y un bebé (no cuenta para la media ya que la comida corría por cuenta de la madre...) y salió a 25 euros por persona (pelín caro). La comida muy buena y el sitio un tanto difícil de llegar si no lo conoces con antelación.
Hay días en los que se te echa el tiempo encima...
Hay días en los que no te da tiempo a ducharte antes de salir pitando al trabajo...
Hay días en los que te subes al coche para irte a trabajar y los ojos no están abiertos del todo...
Y aún es de noche...
Y las luces del coche te observan...
Y el coche te dice que arranques, porque se ha apagado la luz naranja...
Y arrancas, y el silbido del turbo te da los buenos días...
Y quieres escuchar algo más que el ruido del diesel...
Y el coche te dice que le metas un CD, que sin ello no hay música...
Y tú obedeces...
Y la música truena y corre desde los seis altavoces que te rodean...
Y te sientes embargado mientras conduces...
Pero ves que no hay nadie apenas por la calle... vacía
Pero la luz del bluetooth portatil parpadea... mirándote
Pero tú no entiendes lo que te dice... perplejo
Pero la luz continúa parpadeando, y la del bluetooth fijo está así... fija
Pero ves que otra luz contesta a la del bluetooth portatil... es el blackberry, él si habla bluetooth
Y te sientes ignorado en tu propio coche... el blackberry habla con sus luces parpadeantes con el manos libres portatil... y el otro móvil tiene una conversación silenciosa con el manos libre fijo...
Pero ambos pasan de ti... claro... tú no hablas bluetooth...
Y te sientes observado por tantas luces que centellean en tu coche...
Y ves que las calles están vacías, cuando deberían bullir de gente...
Y te preguntas si tienes una paranoia, mientras la música te lo confirma, tienes Paranoimia...
Y esto me hizo recordar cuando era adolescente... y escuchaba esa canción en una de mis series favoritas (y de pocos más) que era Max Headroom... cuando no tenía coche... cuando no existían los teléfonos móviles (o solo era algo que aparecía en la tele)... cuando el bluetooth ni se soñaba... y cuando yo tenía libre el día de la Patrona de Cádiz...
Una de esas cosas a las que nunca les haces caso es en la que me fijé el otro día cuando me dispuse a realizar un post, y era algo que aparecía al principio de acceder a la cuenta de blogger,y es que se podía subir fotos desde el programa de Google Picasa2, así que me he dispuesto a probar con una foto que he hecho esta tarde con el móvil desde el Campo del Sur... espero que funcione!!
No hay nada como una buena cámara reflex con un buen teleobjetivo para captar estas imágenes... a pesar de que se volviese loco el motor del autofocus con los aviones ás veloces!
Esta es la primera parte de una serie de posts que quiero dedicar a ese día del Festival Aéreo en el que disfruté como un enano... y es que me encantan los aviones!!
Alter mira la vida desde su particular punto de vista, extrañándole lo que para casi todos es normal, y dando por hecho lo que casi nadie... pero qué quiere que le diga, "España y yo, señora ¡somos así!"