lunes, 1 de marzo de 2010

mutatis mutandis

o, en "cristiano", cambiar lo que ha de ser cambiado...

Tengo asumido que la era mutatis mutandis llegó.. así como vaticinaba el filosofo que llegaba el mileniarismo,



pues a mí me ha llegado esta época... Y tengo la convicción de que no es por que yo lo haya elegido así, sino porque me tocó... me tocó iniciar el proceso de cambios quiera o no.

Todo cambio, para ser significativo, para tener una impronta, ha de ser grande... y ese tipo de cambios traen reticencias, sobretodo por parte de quien sufre/experimenta el mismo. Ya no ves las cosas de igual manera, el tono de la luz varía, tus hábitos se modifican, tus formas de pensar varían, tus necesidades se adaptan... y todo eso como premonición del cambio, que es un cambio en sí.

Mi falta de ideas/ánimo para escribir aquí primero lo achaqué al trabajo... que si, es cierto, he estado trabajando cual chino esclavizado durante bastantes semanas... luego a la lluvia que nos ha estado(está) atenazando durante largo tiempo... pero la realidad es el miedo al cambio, a ese salto que hemos (he) de dar como tantas veces di... pero ahora más rápido, más alto, más fuerte... cual prueba olímpica que implique el citius, altius, fortius... pero es una prueba olímpica mental, de ánimo, de corazón...

Y es que ya lo decía Bob Dylan mucho antes de que yo naciera... los tiempos están cambiando...



Las ideas fluyen por mi cabeza a la velocidad de la luz, sobrepasando mi capacidades de percepción/comprensión/reacción... pero The Times They're A Changin... quieras, o no...

lunes, 30 de noviembre de 2009

y como decía ayer...

siempre quise empezar así un "algo". Esa expresión me encantó desde que supe la historia, la de aquel al que se le impidió ejercer de profesor durante mucho tiempo y comenzó el primer día del resto de su carrera diciendo esa frase, demostrando que estaba por encima de todos los que le impidieron continuar al día siguiente del último día de su vida anterior, antes de la prohibición...
Mis razones no son tan nobles o tan perversas... dependiendo de como lo mires y del cristal que uses para mirarlo, ese cristal que tan bien nos viene para ver las cosas como queremos verlas... Lo mío han sido por un lado los imponderables, es decir, el trabajo y demás, que absorbieron mi capacidad de imaginación, de creación, de concentración... y por otro lado el "imponderable", es decir, yo mismo.
Es curiosa mi relación con las responsabilidades. Soy un ser que trata de evitar cualquier responsabilidad, cualquier sensación de ser responsable de algo o alguien. Siempre me ha gustado la sensación de que no se espere nada de ti, de ser libre de hacer lo que quiera y me plazca en tiempo y lugar... y mis caminos siempre se dirigen a asumir más y más responsabilidad, a que más y más personas fijen en mí su mirada para ver cual es mi próximo paso, señal o acción.
Es una certeza de que los caminos de la vida son inexcrutables, o misteriosos, o puñeteros... escoge tú mismo lo que más te guste, que la vida hará lo que quiera, que para eso es totipotente y plenipotenciaria en sus acciones y cometidos.
Tú (yo) querrás (querré) o pretenderás (pretenderé) hacer de tu capa, o de la mía, un sayo, y decir que haces lo que quieres, que tú dispones de libre albedrío y plena capacidad y consciencia de hacer lo que quieras en cada momento y lugar... y un mojón!
He llegado a la conclusión con el tiempo que los demás ven en mí capacidad cuando yo veo suerte, o serendipia... que los demás ven en mí determinación, cuando yo veo inconsciencia... que mis silencios sean entendidos como sabios, cuando son una consecuencia de mi ignorancia... que mi vida sea vista como provechosa, cuando yo la veo incosistente... ¿es que solo veo en mí lo negativo cuando lo demás ven virtudes? ¿quién tiene razón? lo ignoro... es más, no sé si quiero saberlo...
Lo cierto es que desde hace un tiempo (unos años) me veo cual camarón al que arrastra la corriente y que, al nadar para salir de ella, se mete en una corriente más fuerte, y así sucesivamente... corriente tras corriente, temporal tras temporal...
Me veo a mí mismo imbuído en la corriente, en una tras otra, formando parte de ella en el instante en el que entro, y sin llegar a comprenderla de un modo completo antes de verme arrastrado por otra nueva, y más potente, corriente.
Son los acontecimientos los que me arrastran, los que me impiden el manejar las riendas de mi vida... o puede ser que sea yo el que se arroje a la corriente, el que le ceda a ellas los dominios sobre las direcciones que he de seguir... no lo sé.
El caso es que siempre huí de las etiquetas. No sé por qué razón. Todo el mundo quiere sentirse identificado con una etiqueta, por rara que sea, por peculiar que sea, y voy yo y huyo de las etiquetas, porque me siento obligado por ellas a seguir unas pautas, a cumplir unas condiciones.
Una de las etiquetas de las que huyo es la de bloguero.
Se supone que un bloguero es un ser informatizado que vierte su opinión y pensamientos en un espacio tal que éste, con el objetivo (confeso o inconfeso) de ser seguido y leído por otros seres similares, y cuantos más, mejor.
Este blog o contenedor de pensamientos empezó en la intimidad, en la más estricta intimidad, de mí conmigo mismo. Siendo yo mi lector, siendo arte y parte, estando en misa y repicando. Criticándome ferozmente en mi interior sobre las cosas que escribía, hasta que superó el bajo listón que me puse... y me abrí al mundo, dejé que el mundo accediese a estos pensamientos que antes guardaba en mi interior.
Abrí mi mente y mi corazón ante esas personas que buceaban en contenidos digitales y se detenían en los que les interesaban... y empecé a ser leído. Y había lectores conocidos, había lectores que se conocieron a través de las teclas, y había lectores que permanecían en el anonimato...
Y asumí la etiqueta, y me sentí orgulloso de tenerla, y me "profesionalicé", y empecé a agregar más cosas de las que simplemente eran mis pensamientos... y adquirí compromisos, ante mí y ante la Humanidad, de "cumplir" con unos plazos, de postear con una cierta frecuencia para satisfacer mis ansias de ser leído, y las ansias de mis lectores por leer... y era feliz y orgulloso de mi etiqueta, de mi porción de posteridad impresa en la nube.
No esa nube que sale de las chimeneas de la antigua tabacalera, que dibuja tiras de dibujos animados sobre la carretera cuando hay viento del norte, la nube de internet. Ese ser y no ser, esa demostración palpable del Principio de Indeterminación de Heisenberg. De estar y no estar... de tener tus pensamientos escritos, pero sin que tengan un alojamiento físico...
Y huí de la etiqueta cuando sentí que me superaba, que tenía normas y requisitos que cumplir, que perdía la frescura del hacer las cosas porque sí, porque te apetecen.
Algo que surgió a modo de válvula de escape de mis prisiones y presiones cotidianas pasó a ser otra prisión y presión, e hice lo que mis pocos grados de libertad me permitieron, lo que mi mente me exigió, y dejé de escribir... huyendo de mi etiqueta de bloguero... huyendo de mi etiqueta de yo mismo...
Y volvemos aquí, volvemos, como decía Francisco de la Torre...

Ésta es, Tirsis, la fuente do solía
contemplar tu beldad mi Filis bella;
este el prado gentil, Tirsis, donde ella
su hermosa frente de su flor ceñía

Aquí, Tirsis, la vi cuando salía
dando la luz de una y otra estrella;
allí, Tirsis, me vido; y tras aquella
haya se me escondió y ansí la vía.

En esta cueva deste monte amado
me dio la mano y me ciñó la frente
de verde hiedra y de violetas tiernas.

Al prado y haya y cueva y monte y fuente
y al cielo desparciendo olor-sagrado,
rindo de tanto bien gracias eternas.



Vuelvo por do solía... vuelvo por aquí... asumiendo con humildad que siempre fui lo que fui... y no lo que parecí o pretendí...

viernes, 25 de septiembre de 2009

la vida

Hay un comentarista que conocerá todo aquel que siga las retransmisiones televisivas de La Sexta, un tal Andrés Montes, que siempre que puede suelta eso de "porque la vida puede ser maravillosa!!" (por cierto, que el buen hombre es bastante cargante...)
Pero no siempre la vida es maravillosa, aunque pueda serlo. A veces (muchas veces) la vida es solo un espacio/tiempo que cubrir como mejor se pueda, y llevándose los menos palos posibles, aunque no siempre se puedan evitar los mismos.
Te levantas... porque tienes que hacerlo. Tu cabeza es un concierto de cacerolas en Klonk mayor, tu garganta te recuerda no-sé-qué pecados cometidos con una tos horrible.
Toca irte a trabajar... y se te hace cuesta arriba el camino al cuarto de baño para ducharte... cuesta arriba el camino de la ducha al lavabo para afeitarte... cuesta arriba desde el lavabo hasta la cocina... y todas las cuestas arribas del mundo mundial te "retraen" de ir a trabajar. Por la sencilla razón de que sabes lo que te espera allí: líos y más líos, trabajo y más trabajo, más y más marrones de los que te sientes capaz de afrontar... pero hay que hacerlo, hay que ver esas caras que no te apetecen, hablar con esas voces que no quieres, afrontar esas montañas de papeles que amenazan con aplastarte, pero... tú puedes... HAS de poder... porque sí... porque llevas toda la vida haciéndolo... porque tienes el callo hecho... y porque hace falta echarle narices a la vida... muchas!!!
Y porque llegará un día en el que salga el sol, más pronto que tarde, y te sientas satisfecho de lo que dejaste atrás, y con confianza de lo que tienes por delante...

Y ya sabes... si la vida te da palo, yo la voy a espabilar!!

sábado, 5 de septiembre de 2009

a dónde van?

a dónde van las palabras que no dijimos?

a dónde van los pensamientos que no pasaron de ser ideas?

a dónde van las palabras de amor perdidas?

a dónde van los sentimientos rotos?

a dónde van los trenes que perdiste?

a dónde van los momentos que pasaron?

a dónde van las amistades perdidas?

a dónde van los corazones rotos?

a dónde van los ojos de las miradas perdidas?

a dónde van los sueños que no se cumplen?

a dónde van las ilusiones que se extraviaron?

a dónde van las palabras que no salieron de tu boca?

...

domingo, 16 de agosto de 2009

días primos

una de las cosas que me llamaban la atención en mi época de estudiante eran los números "raros" de las mátemáticas y, entre ellos, los números primos.
Son números que por un lado son impares excepto el 2 (eso ya imprime carácter) y, por otro, surgen de un modo que, bajo mi punto de vista, es un tanto aleatorio...
Es decir, si eres listo y aplicado en las matemáticas sabrás cuando te cae un número primo, si no lo eres, como un servidor, sabrás que es primo cuando te has dado de bruces con él, y te han dicho que lo averigües.
No son números buenos o malos, son primos, y punto. Bastante tienen los pobres con ello!
Y yo, en mi particular modo de ver la vida he asignado la categoría de "día primo" a cierto tipo de días, ni buenos ni malos, ni positivos ni negativos, únicamente por su rareza. Son días que, al verlos en su conjunto, te dices... joer, si es que el día de hoy no tenía ni pies ni cabeza! Expresión muy del lugar, que indica que algo no tiene sentido, en su caso, mí día.
Los días primos te llegan cuando te llegan, y solo te das cuentas que has tenido un día primo cuando éste pasó y reflexionas sobre lo hecho y sucedido durante la jornada.
Hoy, sin ir más lejos, he tenido mi último día primo hasta el momento.
Si lo observas en su conjunto es un día como cualquier otro de su subcategoría (sábado), pero no, es un sábado primo.
Empecé el día con una cierta falta de horas de sueño, debido al calor imperante y a que mi cuerpo está aclimatado a levantarse temprano (efecto secundario de la vuelta de las vacaciones: dormirte tarde y levantarte temprano)
Siempre te decides a hacer una determinada cantidad de cosas para la mañana sabatina, pero, cosa rara, apenas si haces un par de ellas, y te ves revisando canciones descargadas de internet para ver si las tienes repetidas, las conoces realmente o valen la pena...
Y estás en eso, cuando te das cuenta de que te has equivocado de carpeta, que las has copiado en las canciones que seleccionastes para grabar y bajarlas al coche, es decir, son canciones que has escuchado y te gustan... y que acabas de mezclar con canciones que no sabes si te gustan, si están bien grabadas, si son canciones.... vamos, que has deshecho el trabajo realizado con anterioridad para seleccionar las canciones...
Y te toca, a comer fuera con los padres!! y vas a comer... y dejas a tus padres en el restaurante mientras va a aparcar al parking... y el parking está casi lleno... acabas en la cuarta planta (hacia abajo)
Y tras comer les das instrucciones a tus padres de donde está el coche mientras tú abonas el ticket... lo haces con moneda fraccionaria, ya que la máquina no admite billetes, como siempre (sospecho que es mentira y anulan la entrada para que no se quede sin cambio... pero eso forma parte de una de mis teorías conspirativas, otro día hablaremos de ellas...)
y bajas andando a la 4ª planta... y tus padres no están, y recuerdas que el ascensor lo viste en la tercera... y subes... y tampoco
y escuchas sus voces, y subes a la segunda planta... y allí están, resoplando en la bajada de escaleras porque el ascensor no se digna de aparecer
finalmente decides recogerlos en la 2ª planta, mientras los coches se acumulan porque el parking está completo...
y vas a darle de comer al coche, que también tiene derecho, que el indicador de km restantes antes de acabar el combustible ya solo tiene dos cifras... y bajando
Y te encuentras allí con un ejemplar de esas personas de "mi mundo soy yo", en las que el tamaño de su egoísmo es tan grande como el de su estultícia... y coloca su bmw impidiéndome salir del surtidor, porque él va a ver algo al supermercado... sabiendo que ahí no se puede parar... que a escasos dos metros tiene la esquina, tras la que puede poner su maravilloso be-eme-uve sin que nadie ose ni mirarlo mal... pero no... lo deja plantado ahí... en medio... porque EL tiene un be-eme-uve y tú, no.
y ahí llega mi mala hostia... y hago 4 maniobras cuando podía hacer una... acercándome más y más al coche en cuestión... y viendo como vuelve raudo y veloz Mr Estulticia para apartar el coche... pero me da igual... sigo maniobrando hasta forzar el pasar el coche casi rozándole... a EL, mientras intenta abrir la puerta... y no puede...
Y vas volviendo a casa con dos ideas en la cabeza: aliviar las molestias intestinales y dormir siesta...
y sabes que tus planes se torcerán, por alguna alguna razón relacionada con el aumento de la entropía en el Universo. Sabes que en tu Universo particular la entropía lo domina todo... se encarga de desbaratar cualquier plan o intención que lleves... y no sería ahora la primera, ni última, vez.
Dejas que tus padres se bajen en la entrada de la casa mientras te dirijes a los garajes... y te encuentras con el dichoso coche del dichoso vecino que, para demostrar su capacidad de estorbo, deja su coche a bastantes metros de su garaje, ocupando la calle de circulación... pero bueno, que se puede esperar de alguien que se sube a la casa en el ascensor con el casco puesto tras bajarse de la moto algunos centenares de metros atrás...
Abres la puerta del coche una vez en el garaje sin muchos miramientos, ya que recuerdas la imagen de la puerta trasera de tu coche, marcada por la puerta del vecino de garaje... si tú me jodes mi puerta... no esperes que tenga cuidado con la tuya!
Y vas a casa... objetivo uno: desajustes intestinales... aguanta muchacho... todavía no puedes entrar a aliviarte... el espacio sigue ocupado... y, si, cuando piensas lo cerca que estás, y que no vas a entrar aun... aumentan los desajustes... y el esfuerzo necesario para contenerte hasta que lo consigues...
Y te encuentras con amigos por internet... y mantienes una charla inconexa e incompleta que te deja con la duda de si vale la pena estar o acostarte... que recuerdas lo poco dormido en la noche anterior... pero aguantas... tienes ganas de charlar... a pesar de ser ese tipo de charla que resulta extraña por lo inconexa... hasta que decides dormir algo... a las 7 de la tarde, hora poco propicia para dormir siesta... ya que ha empezado la actividad en la casa, y el personal se ha activado, y pasa, y vuelve a pasar, por la habitación... por si estás dormido... y el móvil empieza a recibir mensajes... y no consigues dormir, a pesar de que la película que ponen ya la has visto varias veces... y todas ellas constataste que era mala... y mucho!
y finalmente te vas... en bus... ves pasar el bus ante tu puerta cuando sales... y piensas que el próximo tardará bastante... que es sábado... pero ese ya pasó... o no.
te acercas a la parada, y el bus está allí... y tú cerca... a mano... si corres
y lo haces... y te sorprende que seas capaz de correr con tanta gracilidad a estas alturas de la vida... simplemente para percatarte que podrías haber llegado andando... porque hay cola para subir
y vas a ver las barbacoas del carranza... y ves algo... mientras paseas por el paseo marítimo (valga la redundancia paseística)
y tienes una especie de regresión mental, a la época en la que ibas a las barbacoas del carranza... aunque ahora que lo pienso... fuí alguna vez? he ido a barbacoas en la playa muchas veces, pero... en esta fecha??? si... lo hice... lo recuerdo... vagamente... es una de esas cosas que quieres pero no quieres, te atraen pero las rechazas... una de esas tradiciones tan jóvenes que recuerdas sus comienzos... cosa que indica que la tradición es reciente... o que tú no eres joven.
y se decide irse tras recorrer 400 metros... a donde? a cenar, en donde? en donde se pueda... y el sitio elegido es lugar de la primera contrariedad... al ver como la mesa libre es ocupada cuando tu mano está a menos de un metro de la silla... por entonces vacía
y vas a otro sitio... y está la mesa libre... y las cuatro sillas libres... y los camareros... ocupados
y decides tomar una cerveza, una bombita rellena picante y un serranito... y la cerveza está fría... genial... y la bombita ni está rellena ni es picante... y el serranito es la mínima expresión del mismo... por lo que decides tomar otra cerveza... total... has dejado de tomar las medicinas para el resfriado, o laringitis, o faringitis, o lo-que-demonios-sea, que te ha dejado grogui durante toda la semana...
y te tomas un café, en otro sitio, con un pionono, que se parece a los piononos... en el nombre
y decides volver en autobus, porque apenas si puedes respirar aún... y es tarde... y está todo vacío porque la gente está en la playa...y ... y te vas andando
la noche está buena... a pesar de que sudes... la gorta gorda... y muchas gotas pequeñas...
y te cruzas con gente... y con el clio azul... y con más gente... y con el clio azul... y algo más de gente, cargada de cosas para la playa... y... si... el clio azul (se vé que la falta de aparcamiento era impresionante)
y andas viendo paseantes escasos... motos veloces... coches despitados... casas con las puertas/ventanas abiertas para refrescarse... recogedores de residuos sólidos urbanos en las calles (vulgo basureros)... gentes que charlan alrededor de una silla y una conversación de noche de verano... y bares llenos... y bares vacíos... y gentes dormidas... y gentes con prisas... y yo dormido... agotado... pensando en lavarme los pies cuando llegue... y en dormir...
y se escuchan ruidos... contenedores de basura... camiones de basura... escobas recogiendo basura... y ventanas que cantan... cantan flamenco... cantan pop... cantan anuncios de televisión... y otros ruidos que vienen de la lejanía... que finalmente identificas como fuegos artificiales... y te maldices... con lo que te gustan los fuegos artificiales... y llevas la cámara en el bolsillo... no solo la del móvil, una cámara "de verdad", aunque compacta... con la que ibas a hacer muchas fotos de las barbacoas, y has hecho 2 ó 3... y recuerdas... son números primos... otros fuegos artificiales que no ves... porque sabes que si intentas ir a un sitio donde puedas verlos, llegarás tarde... y más cansado... y te vas a casa con la sensación de que el día ha sido tonto... primo...
y llego a casa... y me lavo los pies... y bebo agua... y... y me pongo a escribir... y pasan las dos de la mañana... y sigues escribiendo... cosas inconexas y tonterías... mis cosas... mis tonterías...

martes, 4 de agosto de 2009

atardecer desde la alameda

Instrucciones de uso del post:

Póngase la canción de Chingón Malagueña Salerosa (adjunta en el post)

Súbase el volumen lo máximo que permitan los oidos propios y los vecinos

Ábranse las fotos hasta que ocupen la pantalla

Déje que la música invada sus neuronas... y que ocupen el lugar que usurpaban las preocupaciones y demás pensamientos negativos


Vea el último video, grabado con el móvil, y deje que el movimiento de las olas le masajee las neuronas.

Y disfrute... tal y como yo lo hice












lunes, 13 de julio de 2009

tragedia...


es la sensación que te invade cuando te ocurre... y se acrecienta la sensación a medida que te sitúas en la circunstancia... te paras a pensarlo, y te abruma...

situación: vas a salir con el coche del garaje y notas algo extraño... como si estuviese más inclinado hacia un lado... y, sí, la rueda trasera derecha está pinchada... completamente vacía

Y ahí es donde empiezas a darle vueltas a la cabeza: es sábado por la tarde, no tienes rueda de repuesto "normal" sino una "de galleta", de tamaño reducido, y un spray que llena la rueda por un tiempo...

Y resulta el siguiente problema: me niego a ponerme a cambiar la rueda. Hace calor, y estoy de un flojo total, asi que, como tengo lo que queda del sábado y del domingo para pensar en otra opción, me pongo a darle vueltas al problema.

Finalmente decido comprar una bomba de inflar de las que se usan con el pie, y llamar al taller para que me hagan un hueco en el que llevar el coche y... e voilà!! otra rueda con parche!! (ya van dos... las dos traseras)


de siempre han tenido fama los calendarios de los talleres... jeje


El coche, levantado sobre las calzas...



Marca que indica donde está la válvula del neumático para situarlo en la misma posición, y no necesitar equilibrado de nuevo.

Se solucionó el problema, de forma rápida e indolora (a cambio de 10 euros de taller y 16 de la bomba, todo sea dicho). Y como las penas con música son menos penas me acordé de mi "tragedia" esta mañana escuchando la radio en el coche... y es que nadie como los Bee Gees cantaron una tragedia con tanta alegría...